Mis ganas de llanto…
la lava de la que me alimento…
el abandono al que me someto…
mis labios secos por el fuego…
el infierno que llevo dentro…
ausencia de anhelos…
mis sueños desgastados por el tiempo…
petadura de astronautas fracasados…
ahora estoy entre ellos…
querer gritarle al viento…
dibujar monigotes muy muertos…
evocar lo de antes
siempre el mismo sentimiento…
cansada de mil baches…
soldando un corazón de hierro,
engrasando una sonrisa oxidada,
buscando un lugar entre mil lugares…
harta y harta de mitos que acaban cayendo…
desatascando unos ojos atrofiados…
inmersa en un eterno engaño…
con la misma postura…
nunca cambio de estado…
amando esta tierra…
desenterrando el letargo…
martes, 17 de julio de 2007
martes, 10 de julio de 2007
...SE DEMANDAN MUERTES...
Hacía miles de días que no salía, bueno, si salía, pero solamente estaba por allí… sin cumplir ninguna función, sin acelerar ningún pulso, ni siquiera, a veces, conseguía notarme el mío… en fin… que mas de dos veces durante esos mil días creí estar muerta.
Nunca intenté nada extraño para salir de aquel estado, no más que soñar… pero ya se sabe… “los sueños, sueños son”… ¡ya lo decía Segismundo!
En mis largas vacaciones hice muchos esfuerzos por dejar de observar, aunque a veces, el amor al trabajo me pudo, en ese tiempo, pude ver cómo la desidia corrompe a unos cuantos y cómo otros mueren por no corromperse. Todos estos cuantos, creían estar acertados con sus métodos para sobrevivir, sin saber, que con aquellas maneras estaban comprando muertes. Pobres imbéciles, ni siquiera se daban cuenta…
Conseguían evadirse con pensar que se estaban ganando el cielo, a veces, las cosas que decían eran un síntoma claro de que unos diminutos bichitos estaban comiendo de sus neuronas y los únicos que ganaban algo eran ellos. Pero no podía avisarles, entre otras razones, yo estaba de vacaciones…
Me acuerdo que vi a una chica vestida de negro, con el pelo todo recogido y la cara blanca. La recuerdo con rabia, se notaba desde lejos que sus ganas por no parecer muerta la estaban matando, pobrecilla… ella no podía saberlo… y recuerdo a otras cientos de chicas delgadas, con las facciones endurecidas y los ojos cerrados, estaban sintiendo la música… ni siquiera podían darse cuenta de que aquella música no les gustaba… pero yo tampoco podía avisarles… y vi al más guapo de los chicos, con un andar acelerado, con las venas cansadas y el corazón inquieto… parecía que buscaba algo, tal vez, igual que los otros, esperase encontrar el cielo…
Nunca intenté nada extraño para salir de aquel estado, no más que soñar… pero ya se sabe… “los sueños, sueños son”… ¡ya lo decía Segismundo!
En mis largas vacaciones hice muchos esfuerzos por dejar de observar, aunque a veces, el amor al trabajo me pudo, en ese tiempo, pude ver cómo la desidia corrompe a unos cuantos y cómo otros mueren por no corromperse. Todos estos cuantos, creían estar acertados con sus métodos para sobrevivir, sin saber, que con aquellas maneras estaban comprando muertes. Pobres imbéciles, ni siquiera se daban cuenta…
Conseguían evadirse con pensar que se estaban ganando el cielo, a veces, las cosas que decían eran un síntoma claro de que unos diminutos bichitos estaban comiendo de sus neuronas y los únicos que ganaban algo eran ellos. Pero no podía avisarles, entre otras razones, yo estaba de vacaciones…
Me acuerdo que vi a una chica vestida de negro, con el pelo todo recogido y la cara blanca. La recuerdo con rabia, se notaba desde lejos que sus ganas por no parecer muerta la estaban matando, pobrecilla… ella no podía saberlo… y recuerdo a otras cientos de chicas delgadas, con las facciones endurecidas y los ojos cerrados, estaban sintiendo la música… ni siquiera podían darse cuenta de que aquella música no les gustaba… pero yo tampoco podía avisarles… y vi al más guapo de los chicos, con un andar acelerado, con las venas cansadas y el corazón inquieto… parecía que buscaba algo, tal vez, igual que los otros, esperase encontrar el cielo…
viernes, 6 de julio de 2007
lunes, 2 de julio de 2007
Pasa con aletas de buzo
Espantando moscas
Y acojonando monstruos
Cómo nada vale tanto…
Y cómo todo cuesta mucho…
Viendo cómo algunos
Se dejan la vida
En carátulas de discos rayados
Saboreando cada calada
De este triste cigarro
Chupando cada instante
De esta noche para macabros
Usando armaduras nuevas
En momentos complicados
Notando punzones en el tímpano
Que le recuerdan a mañanas temprano
Agotando cada milímetro
De tinta de este boli requemado
Desvelada en la madrugada
Igual que estamos dambos
Palrando en voz bajina
Las tontunas de unos cuantos
Usando gafas de sol
Para no ver de todo tanto
Moldeando las horas
Que quedan para el letargo
Maravillada como siempre
Con cada hoja en blanco
Sorprendiéndose al releer
Lo que mas arriba está contando
Harta de sentir el pinchazo
Asfixiada por la espera
Triste por el canto de los pájaros
Contenta por atardeceres obandinos
Indignada con la puesta de puestazos
Imaginando una vida nueva
Manifestando que está de paso
Cansada de escribir
Por probar si sale algo
Prometiéndose cada noche
Levantarse mas temprano
… me voy a´costar…
sábado, 30 de junio de 2007
AQUEL JOVEN
Los ojos de aquel joven brillaban, y no especialmente de felicidad. Sus ojos manifestaban un brillo más bien desesperado. Apretaba los dientes, como queriendo, de ese modo, evitar un rostro que corroborase el brillo de sus ojos. Respondía a cada gesto del mundo con una media sonrisa con la que ya no podía esconder su estado, el gato o el tiempo se habían comido su expresión de alegría y su risa espontánea y escandalosa. Ahora su voz era mas ronca, aunque pocas veces pronunció una sola palabra. Era como si algo le hubiese callado para siempre. Al apretar sus dientes, las mandíbulas se presentaban mucho más prominentes, dándole una fachada agresiva, como de rabia. No parecía enrabietado por la gente de la mesa ni por lo que allí acontecía, era algo más profundo. Sus ojos tenían ese brillo desesperado de cuando algo cambia en ti. Aquel joven era más mayor que los otros jóvenes que le rodeaban, pero aquella noche, parecía el niño más indefenso del mundo, que no entiende las actitudes de los otros, o para el que el mundo de los adultos es algo gris y complicado. Algo estaba cambiando en él, quizá un cambio obligado, es por eso aquel apretón de muelas. Quizá prefiriese estar mordiendo otras cosas, quizá prefería morder la noche, la luna que estaba llena… Y por otra parte, parecía que quería un abrazo. Su ser mas querido de los allí presentes estaba justo enfrente de él, y por un momento, tal vez pensó que estaba a miles de kilómetros, apenas cinco o seis cuerpos les separaban, pero él estaba necesitando apretar unas manos, y sentir su calor para dejar de apretar los dientes de aquella manera, para que sus ojos recuperasen al menos el brillo que antes tenían, antes de tornárseles caídos y medio soñolientos.
Era mayor, mucho más mayor que los otros y aquella noche descubrió que la ilealtad de los que creía leales causaba estragos en él.
Quizá ya nunca vuelva a tener confianza en ellos… tal vez siga siempre peleándose con el mundo, con el rostro enrabietado y la silueta enrarecida, caminando encorvado, con la cabeza gacha, para evitar que la luna y el sol sepan de su estado…
Era mayor, mucho más mayor que los otros y aquella noche descubrió que la ilealtad de los que creía leales causaba estragos en él.
Quizá ya nunca vuelva a tener confianza en ellos… tal vez siga siempre peleándose con el mundo, con el rostro enrabietado y la silueta enrarecida, caminando encorvado, con la cabeza gacha, para evitar que la luna y el sol sepan de su estado…
martes, 26 de junio de 2007
UNA NOCHE CUALQUIERA DE ESTE VERANO
Un coche va circulando lento, incluso parece que camina… observo la calle… hace tiempo que no lo hago. Veo cosas… cosas que hace tiempo dejaron de sorprenderme. Una pandilla de chavales corre, detrás va uno diciendo “fuga fulanito” “fuga menganito”… eso me alegra… saber que aún se juega a fuga. Las aceras estás llenas de gente, hombres barrigones sin camisa, con pelos medio canos en el pecho y pantalón corto de mercadillo…ellas… con mambos llenos de flores, fresquitos…también de mercadillo.
Una música moderna se escucha por todo el pueblo, son los coches de la juventud que hasta un minuto antes de las 00:00 llevan el reggeatón a todo volumen…
En el parque hace medio frío, un par de parejinas están acurrucadas en los bancos, tal vez por este motivo, tal vez porque se quieren tanto que no pueden estar separados ni en verano…
Un futbolín sigue medio estropeado, y yo… me sigo dejando allí los cuartos unas veces, y otras… simplemente miro la partida… tan expectante como si se tratase de un Barça-Madrid… pero no… simplemente es un Silvia y Unai contra un Wety y Manteca… nada que ver…
Y llego a casa, con hambre, después de escuchar miles de historias de la boca de mis amigos Universitarios, debieron pasarlo realmente bien… y yo… me reí un rato… eso ya es algo…
Mi país supe
ra a los EE.UU. en consumo de cocaína, un dato bastante alarmante… un dato que me hace pensar que esto cada vez se pudre mas, tal y como conté hace sólo un par de años… Y allí están muchos… orgullosos de este triunfo… pidiendo a bocajarro que se legalice la marihuana… y aquí estoy yo… tal vez más “siesa” o más rarita que cualquiera, pero completamente indignada con tal información…En fin… cambio de dirección… no siempre tan dispuesta como me gustaría… pero se me seguirá nublando la vista… no por llanto… si no… porque cada vez me cuesta más ver con claridad… creo que empezaré a visualizar momentos, tiene que ser mucho mas entretenido…